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Este artículo fue laureado con el primer premio en la categoría de reportaje del concurso nacional de la revista “Palabra Nueva” del Obispado de La Habana, donde fue publicado originalmente.

Agresiva y desafiante se alza sobre la orilla Oeste del estrecho canal de entrada a la bahía, desde mediados del siglo XVIII, la conocida fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua. Mucho antes de la fundación de la Villa de Fernandina de Jagua, el castillo fue testigo o participante directo en la historia de la zona. Muy conocido por los acontecimientos de guerra que protagonizó como defensor de la bahía y de la Villa de Cienfuegos posteriormente, pocos saben de su importancia como uno de los primeros focos de evangelización de esta comarca. En este reportaje realizaremos un recorrido por la geografía de la fe de este poblado.

A la izquierda en la imagen plano de la construcción del castillo de diciembre de 1770. Al final de su construcción resultó de 90 varas de largo por 60 de ancho, inclusos los fosos que tienen 10 varas. A la derecha vista actual de la fortaleza desde la orilla Este del canal de entrada de la bahía.

Desde su creación la fortaleza fue colocada bajo la protección maternal de María como Nuestra Señora de los Ángeles, devoción muy difundida en Barcelona, y a la que se le rinde un culto especial en el Cerro de los Ángeles en Getafe cerca de Madrid, España. De igual forma, la muy conocida ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, fue puesta también bajo la protección de María y denominada por los franciscanos españoles que la fundaron como Nuestra Señora de la Porciúncula de los Ángeles.

Según datos hallados en el archivo personal del difunto Historiador de Cienfuegos Sr. Florentino Morales, una hermosa imagen de esa advocación mariana es traída desde Barcelona y colocada en la capilla del castillo. Una triste versión, confirmada por unos y desmentida por otros, asegura que hace unos veinte años manos inescrupulosas destruyeron la imagen y la tiraron al pozo del castillo.

Imagen de Nuestra Señora de los Ángeles que fue donada al templo después de su inauguración y que según algunos testimonios fue destruida y arrojada al pozo de la fortaleza por manos inescrupulosas.

Esta devoción, cuya fiesta se celebra el 2 de agosto, resultaría con el tiempo providencial: el poblado que crecería alrededor de la fortaleza devendría en barrio de veraneo donde las personas de mejor posición económica construirían sus casas de descanso junto a las humildes viviendas de los pescadores. La celebración de las fiestas patronales durante el verano se convertirían en aliento de vida para esta comunidad.

El primer comandante de esta fortaleza, Don Juan Castilla Cabeza de Vaca, construyó el primer ingenio azucarero de la región cienfueguera, nombrándolo Nuestra Señora de la Candelaria, advocación mariana con arraigo popular desde aquella época en la zona, (mucho antes de la fundación de la ciudad), y cuyas fiestas eran famosas ya en el siglo XVIII en el pueblo de San Fernando de Camarones que la venera como Patrona.

Detrás de la imponente fortaleza, mucho más humilde y menos conocido por no haber constituido nunca un producto turístico, está el templo de Nuestra Señora de los Ángeles del Castillo de Jagua. Antes de su construcción los pobladores de los asentamientos del Castillo, la vecina Juragua y el Perchet, (pequeño caserío cuyas viviendas parecen prestas a lanzarse al mar), recibieron los sacramentos y otros servicios religiosos primero en la capilla del castillo, donde trabajaron seis capellanes hasta 1818, y después en los centros de culto que se crearon al año siguiente con la fundación de Cienfuegos.

A la izquierda imagen de la fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles. Al centro la entrada a la capilla en el patio interior. Más a la derecha vista interior de la capilla, donde se celebrarón durante casi 6 décadas los primeros cultos y sacramentos de la zona. El capellán castrense del castillo fue el primer párroco en la villa Fernandina de Jagua, después ciudad de Cienfuegos.

En 1934, establecido El Castillo como poblado de pescadores y lugar de veraneo de las familias más pudientes de Cienfuegos, siendo Obispo de la Diócesis Mons. Valentín Zubizarreta y Unamunzaga, y por iniciativa de los Hermanos Maristas (que ya regentaban 3 colegios en la ciudad, uno de ellos su primero en Cuba), comienza la construcción del primer templo en el lugar donde se haya el actual. El ciclón del año siguiente, de triste recordación por sus estragos en general y por destruir, entre otros muchos, los dos templos de que disponían los barrios de la periferia de la ciudad, se encargaría de hacer lo mismo con el del Castillo.

Otras obras de expansión de los Hermanos Maristas en la ciudad, así como la difícil situación económica de esos años, hicieron dormir esta idea durante 15 años. En 1950, por iniciativa de la Sra. Ada Trujillo, heredera de la familia propietaria de los primeros vapores que hicieron la travesía entre la ciudad y El Castillo, y persona muy preocupada por el desarrollo de este poblado, se crea el “Comité pro Construcción Iglesia del Castillo”, con el apoyo de todas las ramas de “Acción Católica”.

Una febril actividad que incluyó verbenas, ayudas solidarias de familias y autoridades cienfuegueras precedió a la construcción del templo que comenzó en el mismo 1950, y se inauguró y bendijo el 16 de marzo de 1952. La edificación fue diseñada por el destacado arquitecto cienfueguero Don Federico Navarro Taillac y construida por los maestros de obra hermanos Rumbaut. El diseño del altar fue obsequio del prestigioso escultor cienfueguero Sr. Mateo Torriente, la hermosa cruz de hierro que corona la edificación fue diseñada por el propio arquitecto Sr. Navarro Taillac. En el ara del altar se encuentran las reliquias de San Benedicto, entregadas por Mons. Eduardo Martínez Dalmau Obispo de Cienfuegos en su inauguración. Ese día se celebraba por primera vez algo que después devendría en una de las más bellas tradiciones católicas cienfuegueras: las procesiones marítimas.

A la izquierda imagen del templo del castillo al momento de su inauguración. Al centro: momento de la bendición del templo por el Obispo de Cienfuegos Mons. Eduardo Martínez Dalmau el 16 de marzo de 1952.

La imagen de Nuestra Señora de los Ángeles fue transportada desde el Muelle Real en Cienfuegos por los miembros del Comité, con Mons. Martínez Dalmau al frente. En la caravana participaron todos los barcos que hacían viajes dentro de la bahía, así como un considerable de yates y humildes barquitos de pescadores. Acompañaron la imagen en medio de oraciones y canciones representantes de las más diversas capas de la población unidas por una sola voluntad: la fe cristiana y la devoción a María.

Así, sobre barcas engalanadas, se transportaba la imagen por la bahía con las mismas paradas de los vapores, aunque especialmente en Cayo Carenas se prolongaba algo más para peregrinar al templo allí existente.

Unos meses antes había ocurrido lo que pudiéramos llamar la primicia de estas procesiones marítimas: la visita de la imagen original de la Virgen de la Caridad del Cobre al entonces inconcluso templo del Castillo, en su periplo nacional de 1951- 1952 por el Cincuentenario de la República. Después de haber estado varios días en la zona de Cienfuegos, donde visitó barrios de la periferia y pueblos cercanos, el capellán de la imagen Padre Manuel Oroquieta y el organizador de su recorrido cienfueguero, el hermano Torcuato D’Escoubet, se embarcaron el 30 de diciembre con ella rumbo a Trinidad en la goleta Santa Isabel, bella y especialmente engalanada para este recorrido, con una breve escala en el templo del Castillo. Aunque no constituyó en sí una procesión marítima al estilo de las que se realizarían después, esta fue como la idea original.

Durante años los cienfuegueros organizaron procesiones dentro de la bahía en diferentes fechas y festividades de la Virgen, en las cuales se paseaban las imágenes a bordo de goletas y pequeños barcos, que se detenían en diferentes lugares de la bahía donde existen asentamientos poblacionales (Perchet, Cayo Carenas, Pasacaballos, La Milpa). Las imágenes de la Virgen eran acompañadas por gran cantidad de pequeñas y grandes embarcaciones, entre los cuales, y en cantidad mayoritaria se encontraban las de los pescadores humildes. El trayecto se amenizaba con canciones y oraciones que se difundían por altavoces colocados en los techos de los barcos de mayor tamaño, donde viajaban los organizadores.

En 1955 se construye aledaño al templo un salón parroquial. Su capellán, el sacerdote Padre Castro, organizó en él durante años varios cursos de corte y costura para las mujeres de los pescadores. Al decir de algunas de sus graduadas, quienes aún recorren las calles del Castillo, las preparaba para ayudar en la difícil tarea de la manutención familiar.

Hoy la comunidad cristiana del Castillo ha aumentado. Ademas de los habituales pescadores, hoy la conforman también un buen número de residentes de la “Ciudad Nuclear”. Allí vive un número considerable de familias, que han debido encontrar otras opciones de ganarse la vida, después de detenida la construcción de la Central Electronuclear de Juragua. Los chicos de esa vecindad componen la mayoría de los niños que participan en la catequesis.

“La construcción del templo ha resultado una belleza material. Espero se convierta en una realidad espiritual para la gloria de Dios, de la familia y de la Patria”, dijo Mons. Martínez Dalmau durante la inauguración del templo del Castillo en marzo de 1952. Los que lo vieron cerrado durante años deteriorándose y sin uso, difícilmente puedan reconocer el carácter profético de esta frase. Yo, que lo vi así, y ahora lo veo formando parte activa de la formación de valores en la nueva generación de esa comunidad, les aseguro que estas palabras han pasado del deseo de un Obispo, a una realidad tangible. Invito a los cubanos de otros sitios que peregrinen a este lugar, donde es posible disfrutar de sus bellezas, mientras se rinde tributo de recordación a aquellos que desde sus murallas llevaron el mensaje evangelizador a los pobladores de esta comarca, muchos años antes de que se fundara Cienfuegos.

A la izquierda: forma como vive hoy su fe la comunidad del Castillo de Jagua, imagen durante la procesión con la imagen de la patrona del lugar, Nuestra Señora de los Ángeles, que se celebra el 2 de agosto. A la derecha templo y fortaleza, ambos lugares de evangelización.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

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