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El ferrocarril Cienfuegos-Santa Clara, junto a las facilidades del puerto y el auge de la industria azucarera, son los tres factores materiales de mayor influencia en la conformación y desarrollo de lo que hoy conocemos como ciudad de Cienfuegos. En particular el ferrocarril creó o fomentó pueblos a su paso y sumió a otros en el estancamiento.

Puesto en marcha en Inglaterra en 1825, el ferrocarril llega a Cuba con 12 años de experiencia sobre todo en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Fruto de los desvelos de un comerciante andaluz residente en Londres por la época de la invención, se elaboran dos proyectos: uno para una línea en España entre Sanlúcar de Barrameda y Rota; y otro con el propósito de tender una línea entre La Habana y Güines. El primero quedó sólo en proyecto por la guerra civil que asoló a España entre 1833 y 1840. El segundo, es patrocinado por la iniciativa y empuje de personalidades residentes en Cuba, muchos de los cuales habían nacido y se habían criado en estas tierras por lo que pueden considerarse “criollos”. El 19 de noviembre de 1837, con la inauguración del tramo de línea entre La Habana y San Felipe de Bejucal, Cuba se convertía en el séptimo país del mundo con ferrocarril, antes incluso que la propia Madre Patria, y que países con un importante desarrollo como Austria, Holanda e Italia que lo tuvieron después.

Lista de los tramos de líneas del ferrocarril construidas en Cuba antes de la inauguración del primer trayecto del ramal Cienfuegos-Santa Clara. Como puede verse sólo 14 años transcurrieron entre el establecimiento del ferrocarril en Cuba y la inauguración del primer tramo del Cienfuegos-Santa Clara (hasta Palmira), testimonio de la pujanza económica de la región y de la intrepidez de sus hacendados. A su vez, en la zona de “Las Cuatro Villas”, como se le conocía entonces, sólo existía un pequeño trayecto de 9 kilómetros en Caibarién.

El proyecto de ferrocarril Cienfuegos-Santa Clara comenzó a gestarse entre los hacendados de la ciudad en 1841. Sin embargo, su primer impulso real ocurrió al año siguente, cuando el agrimensor Alejo Helvesio Lanier expuso el proyecto en el periódico capitalino “Noticioso y Lucero”, con la inclusión de un mapa con el trazado de la línea y abundantes datos económicos fundamentando las ventajas. Para ese momento el también ambientalista, historiador aficionado y paleontólogo Lanier, era un profesional conocido y prestigioso, con una vasta experiencia en la topografía de la Isla y de la comarca cienfueguera en particular.

Grabado de una de las primeras locomotoras que circularon en Inglaterra (1825).

Sin embargo, el volumen de la obra y la magnitud de los capitales necesarios demoraron el comienzo de a ejecución hasta 1848. Ese año un grupo de capitalistas de La Habana, Trinidad, Santa Clara y Cienfuegos formaron la Junta Directiva de la Empresa del Ferrocarril Cienfuegos-Santa Clara. Previamente, y a solicitud de esos inversionistas, Lanier y el Ing. Julio Saguebién confeccionaron un informe definitivo con el trazado de la línea y otros detalles técnicos. Ese texto constituye, además, un testimonio de primera mano, vertido por un profesional, con la descripción de los lugares investigados. En diciembre comenzaron los trabajos.

Facsímil del informe para la Junta Directiva de la Empresa del Ferrocarril Cienfuegos-Santa Clara de 1848, confeccionado por los ingenieros Alejo Helvesio Lanier y Julio Saguebién. En él un grabado de una de la locomotoras que circulaban ya por la Isla, donde se aprecia el aumento del confort de los pasajeros y de las condiciones de trabajo de los operarios con respecto al modelo de 1825 (expuesto más arriba). Nótese como en ninguno de los grabados la locomotora tiene aún la defensa delantera. En 1856, entre las novedades de la Empresa del Ferrocarril se encontraba haberle puesto a las locomotoras 'un aparato que les sirve de defensa y por cuyo medio separan de la línea los animales que se cruzan en ella é impiden particularmente el descarrilamiento'.

Plano con el trazado de la línea incluido en el informe anterior. En rojo, sobre el plano original, se ha remarcado el trayecto del Camino Real de Santa Clara y se han magnificado los nombres de las principales localidades entre Cienfuegos y Santa Clara. Obsérvese que para esa fecha “Las Cruces” era una marcación topográfica del centro de la finca de igual nombre. La trayectoria del ferrocarril propuesta (línea negra contínua en el mapa), sufrió variaciones durante la ejecución, pasando por Ranchuelo y La Esperanza.

El proyecto de ferrocarril a Santa Clara provocó conflictos con el vecino poblado de Sagua la Grande, pues ambos pueblos se consideraban el mejor destino para el embarque de las mercancías provenientes de Santa Clara. Por suerte prevalecieron ambos criterios, ejecutándose, a la larga, los dos proyectos, con una diferencia despreciable de tiempo (en 1858 se inauguró el primer tramo Sagua la Grande-Sitio-Grande), manteniéndose el contacto con los puertos de Aspinwal y California en E. U. a través de Sagua, mientras que por el puerto de Cienfuegos se planeaba el movimiento marítimo con América Latina.

Palmira.

A medida de su avance, la línea fue fomentando algunas poblaciones, creando otras nuevas y sumiendo en el estancamiento otras. Palmira fue fundada en 1842 en Sabana Miguel por un grupo de emprendedores, siguiendo los rumores de la construcción futura del ferrocarril. Varias familias se establecieron en el lugar de parada habitual de las carretas, entronque del Camino Real a Villa Clara con el de Matanzas a través de Ciego Montero (la línea siguió la dirección del Camino Real existente). Entre ellos había varios comerciantes para facilitar el asentamiento, y todos fueron apoyados en la fundación por Agustín de Serice y Xenes, quien distribuyó terrenos de su propiedad. A medida que se acercaban las paralelas el caserío comenzó a ganar en importancia, hasta convertirse en cabeza del Partido Padre Las Casas en 1850, escasos meses antes de inaugurarse el primer tramo de la línea Cienfuegos-Santa Clara en octubre de 1851.

Parque e iglesia de Palmira en 1926.

Paradero de Camarones.

En julio del año siguiente (1852) se construyó una estación ferroviaria pensada con carácter provisional (los paraderos y talleres estaban previstos en Palmira, Cruces, San Juan, y a dos millas de la Esperanza), a la entrada del hato de Las Cruces, en el entronque del Camino Real a Villa Clara con la derivación al poblado de San Fernando de Camarones. Esa “provisionalidad” se tradujo en el surgimiento de un pueblo a su alrededor, conocido hoy como Paradero de Camarones. De igual forma representó para San Fernando una razón más (y definitiva), para el estancamiento en que estaba sumido.

Vista actual de Paradero de Camarones, caserío dispuesto a lo largo del Camino Real a Santa Clara, donde puede verse el único ejemplar arquitectónico digno de celebrar, un templo católico de diseño modernista y atrevido.

Vista actual del pequeño apeadero de ferrocarril en Paradero de Camarones, establecido como “provisional” en 1852, alrededor del cual comenzó a fomentarse el caserío: nacía un nuevo pueblo en la geografía de la comarca de Jagua. A su vez, fue la desgracia de San Fernando de Camarones, sellando su estancamiento definitivo.

Cruces.

En noviembre de 1853 se abre el tramo siguiente, que llegaba hasta un lugar conocido como Las Cruces, donde se construyeron talleres y áreas de servicio para el ferrocarril. Otra vez alrededor de las facilidades del ferrocarril, en las inmediaciones del arroyo Maguaraya, donde se encontraban algunas casas en terrenos que pertenecían a uno de los accionistas de la Empresa del Ferrocarril de Cienfuegos a Cruces, Joaquín Pedroso y Sotolongo, se fue estableciendo un caserío conocido hoy como Cruces. Sin embargo, el proceso de crecimiento poblacional fue lento. A pesar de haberse convertido en nudo donde convergían las líneas de Santa Isabel de las Lajas (1859) y de Sagua la Grande (1860), el caserío fue descrito así en 1862: “No tiene más edificios que el de la estación, almacenes y demás dependencias necesarias para el servicio de la vía. Su vecindario no podemos fijarlo por estar sujeto a las variaciones que hace necesarias su movimiento comercial”. No constituyó ayuntamiento propio hasta 1879, como parte de las leyes de paz después de la Guerra de los Diez Años. Venticuatro años después de su fundación (1886), su población solo superaba ligeramente las dos mil personas.

Apeadero de Cruces en 1939. Alrrededor de los almacenes, talleres y otros inmuebles construidos en 1853 para el servicio del ferrocarril, se fue asentando lentamente una población, hasta convertirse en un importante nudo ferroviario, que entró al siglo XXI con más de 30 mil habitantes. A medida que crecía le restaba importancia administrativa y económica a Santa Isabel de Las Lajas, poco después también con ferrocarril, pero más apartada de la linea principal de comunicación.

Ranchuelo.

La apertura del siguiente tramo hasta Ranchuelo ocurrió el 26 de abril de 1856, siendo un ejemplo de cómo el ferrocarril estrechó no solo lazos comerciales entre los pueblos sino también de amistad y confraternidad. El dos de agosto de ese año, y para festejar este acontecimiento, se organizó por los vecinos de Cienfuegos y Santa Clara un baile en Ranchuelo para estrechar los lazos de amistad que el ferrocarril propiciaría en lo adelante. A falta de instalaciones urbanas, la fiesta se desarrolló bajo una guásima enorme que existía en aquel lugar, por lo que en la prensa se recogió como “el abrazo de la guásima”. La aldea, como se le clasificó en los documentos oficiales estadísticos durante la década de 1860, estaba ubicada sobre el Camino Real a Villa Clara, en el sitio nombrado Bocas de Ranchuela. Tanto dependió la prosperidad de este caserío del ferrocarril, que su fecha de fundación se reconoce ese mismo año de 1856. El establecimiento en ese sitio de un apeadero en la ruta Cienfuegos-Santa Clara contribuyó a su fomento. aunque no constituyó ayuntamiento propio hasta 1879, fruto de la nueva estructuración y división administrativa de la Isla después de la Guerra de los Diez Años.

Estación de ferrocarriles de Ranchuelo en 1940.

Esperanza.

En diciembre de 1859 se terminó el ramal Ranchuelo-La Esperanza, coincidiendo con la visita del entonces Capitán General Francisco Serrano y su esposa, quienes lo inauguraron en solemne acto, abriéndose al público el 24 de enero del siguiente año. Desde 1809 un grupo de familias se había establecido alrededor de un establecimiento comercial donde hoy se encuentra La Esperanza. Para 1814 ese grupo solicitó permiso al cabildo de Santa Clara para construir un templo católico en el lugar, testimonio de su desarrollo. Al año siguiente el dueño del establecimiento comercial, quien también lo era de esas tierras, donó una caballería para que en ella se fomentara el pueblo, ya con unos 300 habitantes en 64 casas. En progreso lento, pero sostenido, el templo de La Esperanza se elevó a la categoría de parroquia auxiliar, y en 1825 se convirtió en cabeza del partido del mismo nombre, hasta alcanzar dos años después una población de más de 800 habitantes, distribuidos en 115 casas. Cuando el ferrocarril llega a La Esperanza, ésta tenía más de 1000 habitantes, en unas 200 casas, de ellas una tercera parte de guano y yagua. Así también ostentaba la categoría de “pueblo” en los informes oficiales. En los 40 años que faltaban para entrar al siglo XX La Esperanza duplicó su población, entre otros factores, gracias a las paralelas de ferrocarril.

Terminal de ferrocarriles de La Esperanza en 1940.

Santa Clara.

El 19 de noviembre de 1860 entra el ferrocarril a Santa Clara en medio de alegres festejos, dando feliz término a ese tramo. Muchos vecinos de Cienfuegos se dirigieron a esa ciudad a participar en los festejos, entre los que se encontraba el Tte. Gobernador Sr. Pezuela, quien a nombre de sus gobernados invitó a los villaclareños a devolver la visita, cosa que se produjo el 7 de diciembre de ese año, siendo recibidos con grandes fiestas preparadas de antemano por los cienfuegueros. Cuando el ferrocarril llegó a Santa Clara, la ciudad tenía 171 años de fundada, más de 8000 habitantes distribuidos en unas 700 casas, de las cuales alrededor del 30% eran de tablas, embarrado y tejas. A su vez, era cabeza de una jurisdicción con más de 30 mil habitantes.

Sobre un mapa actual se ha señalado el año de puesta en marcha de cada uno de los tramos de la línea del ferrocarril de Cienfuegos-Santa Clara. También se muestran otros ramales de importancia que, al entroncarse con la línea de Cienfuegos-Santa Clara, aumentaron su valor de uso.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

Detalles interesantes sobre la Perla del Sur y la actualidad cubana

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