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Índice

  1. Contexto histórico cubano, febrero de 1945
  2. Transcripción literal del artículo "El periodismo es una profesión intelectual" de Sergio Carbó Morera

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Contexto histórico cubano, febrero de 1945

En el ámbito internacional estaba por finalizar la Segunda Guerra Mundial, fragua de una alianza triunfadora entre cuyos países integrantes se encontraba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). En ese contexto los partidos comunistas del orbe alcanzaron una visibilidad social considerable, y aceptación popular.

Al interior, los cubanos vivían un ambiente de equilibrio político y social, gracias entre otros aspectos a la Constitución aprobada un lustro antes. En lo político, los comunistas habían formado gobierno con Fulgencio Batista en su período presidencial entre 1940-1944 mediante la Coalición Socialista Democrática (CSD). Para febrero de 1945 dicha coalición estaba a punto de disolverse por las denuncias contra la corrupción imperante entre los partidos que la integraban. El ironista y destacado periodista cubano Julio Velis López describió en ese momento a la CSD como "Cuba-Se-Derrumba". A su vez, los marxistas estaban a punto de salir de la oposición para comenzar a apoyar al Gobierno de Ramón Grau San Martín (marzo de 1945), lo que representaba una ruptura implícita con su antiguo aliado Fulgencio Batista, y testimonia la participación del Partido Socialista Popular en la misma "politiquería" tan descalificada a ultranza por nuestros historiadores actualmente.

En el ámbito de los medios de comunicación, los marxistas disponían de los suyos propios (aunque también colaboraban con otros en forma de artículos y polémicas públicas), e intentaban establecer la colegiación profesional obligatoria para los periodistas, campaña calificada por un columnista del momento como "totalitarismo de horca y cuchillo". Al resolverse el asunto se dio libertad a los medios para escoger su personal. En esa ocasión, durante una reunión del Consejo de Ministros en julio de 1943, a la cual asistía Juan Marinello en calidad de Ministro Sin Cartera, el Presidente Fulgencio Batista bromeó diciendo "era la primera vez que su opinión [se refiere a Marinello] coincidía con la de José Ignacio Rivero [Director del Diario de la Marina], por lo cual pronto podría ser enviado al diario Hoy como editorialista, al señor Jorge Fernández de Castro, y viceversa, enviar al señor Aníbal Escalante como articulista del Diario de la Marina".

En cuanto al movimiento obrero, los marxistas tenían en ese momento una fuerte influencia en varios sindicatos, aunque se les criticaba por muchos dirigentes obreros la intención de utilizar esas asociaciones con fines políticos para alcanzar el poder, así como el llamado a la lucha de clases (principios marxista-leninistas del carácter mesiánico de la clase obrera como motor de la historia y, en correspondencia, el establecimiento de la "dictadura del proletariado").

En la cultura y el periodismo los marxistas intentaban aplicar el "Realismo Socialista", principio soviético según el cual los medios, las obras de arte y el intercambio de información en general, debían convertirse en "reflejos de la realidad" y herramientas para alcanzar los intereses políticos del único partido.

El texto constituye una verdadera premonición de lo que ocurriría después del triunfo revolucionario de 1959. Las autoridades revolucionarias utilizaron al Colegio Nacional de Periodistas y sus filiales provinciales para ejecutar las medidas de descalificación a periodistas, para las "intervenciones" de medios de prensa y otras, encaminadas a la destrucción de la prensa tal y como se conoció en Cuba por más de siglo y medio. En enero de 1961 El Colegio Nacional de Periodistas "cedió" todos sus derechos sobre el inmueble que ocupaba en 19 de Mayo entre Ayestarán y Almendares, La Habana, con valor de 270 000 pesos, al Consejo Superior de la Reforma Urbana. Cuando en julio de 1961 se "redondeaban" los pasos para el giro al marxismo, las autoridades disolvieron dicha asociación (así como el Frente de Periodistas fundado después del triunfo), formando el Sindicato de la Industria Gráfica. Se ponía así fin a una organización con casi veinte años de labor y experiencia acumulada (antes hubo otras agrupaciones de periodistas, cuyos aportes al asociacionismo cubano propiciaron la promulgación del Decreto fundando el Colegio, en 1943).

En ese contexto Sergio Carbó Morera, director del diario habanero "Prensa Libre", ofrece con su sencilla y bien elaborada prosa el pensar de la mayoría de los periodistas cubanos del momento.

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Transcripción literal del artículo

Foto del artículo originalmente publicado en el habanero diario Prensa Libre, y reproducido por El Comercio, de Cienfuegos, el 12 de febrero de 1945.

El periodismo es una profesión intelectual.

"No caigamos en la tontería de proletarizar la profesión". Sergio Carbó.

No caigamos en la tontería de "proletarizar" la profesión, influidos por la tendencia interesada de determinados grupos de tipo político. Es periodista todo el que se dedica a la actividad del periodismo y vive en ella honradamente, sea reportero en un juzgado o sea jefe de una empresa, como es médico todo titular que vive de la medicina, sea médico de un hospital o dueño de la clínica adquirida con su esfuerzo y con su prestigio.

El periodismo es una profesión intelectual, con especializaciones técnicas que también se enseñarán en nuestra Escuela [se refiere a la Escuela Profesional de Periodismo recién inaugurada]. Y como que precisa estudiarlo y practicarlo intelectualmente para servir de modo eficiente al conglomerado social en que vivimos sin discriminaciones de actividades, con tal de que los anhelos estén aceptados por las buenas costumbres y por la civilización, el conjunto orgánico de los profesionales de la letra impresa constituye un Colegio y no un sindicato.

El Colegio une a los periodistas, el sindicato nos divide. El Colegio señalará, con la cooperación de todos, las normas equitativas y los derechos de cada cual, con iguales oportunidades para todos, engrandeciendo y enriqueciendo moral y materialmente a los periodistas. El sindicato destrozaría el profesionalismo, poniendo frente a unos periodistas contra otros, bajo férulas extrañas que nada tienen que ver con la índole especialísima de nuestra dedicación.

El Colegio exigirá que no se pueda llegar a los altos puestos sin calificar en los inferiores, dando el privilegio de dirigir periódicos sólo a los periodistas. El sindicato es la puerta abierta para el intrusismo financiero, al cual el reporter se somete incondicionalmente engañado con la falsa y peligrosa ilusión de que pertenece a una clase social irredenta. Son cosas éstas que nadie ha dicho aún y que yo quiero decirlas, con la autoridad que me concede el hecho de haber comenzado en los rangos más humildes, y no haber comido más pan en mi existencia -excepto unos cuantos meses en que fui cónsul- que el que me han proporcionado la máquina de escribir y la cuartilla.

Con lo que acabo de decir pretendo no señalar peligros, puesto que la ley que nos profesionaliza está muy clara, y se puede aclarar más aún si fuera menester; sino tranquilizar aquellos que con el mejor deseo, ponen reparos al Colegio sin haberse compenetrado de sus características. Muchas y muy buenas empresas periodísticas es lo que necesita la Patria; pero empresas de periodistas y para los periodistas, donde los directores sean periodistas y sólo puedan reunir el capital los periodistas.

Sergio Carbó.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

Detalles interesantes sobre la Perla del Sur y la actualidad cubana

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