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La historia de la prensa en los primeros 113 años de la ciudad: entre la tergiversación y el desafío para el futuro.

«¡Suprímasele a Cienfuegos esa Prensa, y tendríamos entonces como residencia una aldea!». Ricardo Peña de Armas (1906-?). Periodista, ateneísta, bibliotecario, promotor cultural, animador deportivo, destacado masón y divulgador de las ideas masónicas, importante cultor de la cienfuegueridad.

La entrada de la imprenta a la Perla del Sur en 1845, de la mano del emprendedor Francisco Murtra, dio comienzo a la realidad cultural más importante e influyente entre las muy variadas que hubo en la villa: la prensa escrita. No obstante, constituye la más omitida y especialmente tergiversada por la historiografía oficial de los últimos sesenta años. Hablar de rescatar las mejores tradiciones de la prensa cienfueguera, especialmente la republicana, es visto como una expresión de disidencia política, y encuentra muy pocos espacios públicos para su divulgación.

Lo más triste, sin embargo, es que volver a elevar la prensa escrita local al nivel alcanzado para 1959, es hoy un desafío para el futuro, a pesar de las seis décadas transcurridas y de los cambios tecnológicos ocurridos. El reto para las nuevas generaciones de cienfuegueros puede resumirse en dos direcciones fundamentales.

En primer lugar, el área de impresión y la frecuencia diaria de los dos periódicos más importantes de la ciudad, conformaban una tirada de alcance varias veces mayor que la de nuestro actual y único semanario “Cinco de Septiembre”. Disponer de esos periódicos de gran tamaño en la localidad permitió habilitar espacio para reflejar una muy variada gama de intereses, incluidos los anuncios para el sostenimiento económico de la empresa. En los tiempos actuales, cuando la ley del embargo económico norteamericano suele frecuentemente justificar ineficiencias, recordemos que nuestros periodistas republicanos vivieron dos guerras mundiales, una larga y vertiginosa crisis económica mundial, frecuentes desastres naturales, y varias situaciones políticas complejas en el ámbito nacional.

En el período de seis décadas transcurrido después del triunfo revolucionario, sigue siendo “La Correspondencia” el periódico con mayor tiempo ininterrumpido de salida (66 años), a pesar del carácter oficial de toda la prensa escrita en Cuba (financiada con el presupuesto estatal, en contraposición a los capitales privados que impulsaron la heroica epopeya de sostener no uno, sino dos diarios en una ciudad del “interior”). Otro detalle importante: entre 1964, cuando desaparece el diario “La Correspondencia”, hasta 1980, año de la inauguración del entonces diario “Cinco de Septiembre”, la comarca de Cienfuegos permaneció más de tres lustros sin prensa local, a pesar de sus abundantes y excelentes publicaciones republicanas.

La segunda meta a lograr por la prensa perlasureña sería la acogida en sus páginas de la diversidad de opiniones, ideologías, religiones, e intereses de los grupos etarios, nacionales, o profesionales de la población. Este es un problema que abarca a toda la prensa nacional y tiene su génesis en los objetivos establecidos por la praxis leninista a principios del siglo pasado para la prensa oficial. Estos objetivos, vigentes hasta hoy en nuestro país, son esencialmente los siguientes: “la prensa un arma del pueblo”; forma parte del proceso de comunicación del partido comunista con las masas; suministra información al hombre como parte de su derecho en “nuestra forma superior de democracia”; comunica las directivas del partido y del Estado; contribuye a elevar la educación cultural, ideológica, moral y estética de las masas; suministra resultados y perspectivas de desarrollo económico, político y social; ejerce la crítica educativa y constructiva; y no por última la menos importante, es considerada una de las armas fundamentales de la lucha ideológica. Como puede verse, prácticamente no hay lugar entre esos objetivos para cuestiones “menores” como la cienfuegueridad. En el empeño por lograr sus muy claros y particulares intereses, la prensa partidista oficial está muy lastrada con sus propios objetivos. Seis décadas han demostrado la imposibilidad de abarcar en sus páginas a todos los intereses que conforman ese entramado polícromo que somos los cubanos.

En la foto, a escala, los dos mayores diarios de la ciudad (periódicos “La Correspondencia” y “El Comercio”), ambos con una edición diaria. La comparación proporcional con el semanario “Cinco de Septiembre”, único que se edita en la actualidad en la provincia de Cienfuegos, no resiste comparación ni en área de impresión, ni en la frecuencia de su publicación.

El volumen y calidad de las publicaciones en Cienfuegos durante los 113 primeros años con imprenta, ubicó a esta “joven” urbe al nivel de las mejores de la Isla por este concepto, reconocida por residentes y foráneos. Su impronta en este ámbito alcanza escala nacional. Aquí iniciaron sus pasos periodistas, devenidos después en redactores de la mejor prensa en los grandes rotativos habaneros, superando así las barreras “provincianas”. En nuestra ciudad se fundó un diario, convertido después de su traslado a la capital en uno de los más leídos en la Isla. Por si esto fuera poco, un periodista formado aquí estableció un periódico en La Habana, transformado más tarde en revista cultural semanal por razones económicas, de las más serias por su contenido entre las publicadas en esa capital.

Sector de la primera plana de uno de los primeros ejemplares del diario “El Sol” (5 de noviembre de 1922), fundado por el cienfueguero Santiago Claret Martí. En su momento fue considerado el mayor de cuantos periódicos se habían publicado en la Perla del Sur. En 1924 lo trasladó a La Habana, donde se publicó seis años. En 1931, partiendo de sus talleres de impresión y con un nuevo dueño, se creó el diario “Información”, permaneciendo Claret en su dirección por algunos años más.

Editorial del primer número semanal de la revista “La Última Hora” de febrero de 1952, publicación fundada en La Habana por Julio Velis López en diciembre de 1950, inicialmente como un diario. En ella escribieron intelectuales de izquierda como como Mirta Aguirre, Antonio Núñez Jiménez, Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez.

Pero la verdadera hazaña de la prensa local en esos 113 años fue haber creado más de 300 publicaciones (según los registros en mi archivo, donde se incluyen desde las rarezas bibliográficas hasta las publicaciones con una vida más prolongada). Particularmente destaca en esta epopeya el sostenimiento durante seis décadas de dos grandes diarios de 8 páginas como promedio cada uno, en una ciudad “del interior”, que nunca alcanzó en este período el carácter de capital provincial.

¿Por qué la prensa escrita en Cienfuegos fue la realidad cultural más importante e influyente de cuantas hubo en la ciudad?

La prensa cienfueguera, por su contenido y por la difusión popular de sus ejemplares, contribuyó como ninguna otra de nuestras realidades culturales a la producción de las ideas y las representaciones de la conciencia, que dieron pie en todas sus aristas a la cubanidad en nuestra comarca, y en buena medida en la provincia Las Villas. Las principales vertientes donde su influencia resulta insoslayable fueron las siguientes.

Difusión de la Literatura. Apoyo a los artistas locales.

En la literatura las publicaciones periódicas llevaron el libro a donde no hubiera llegado por falta de poder adquisitivo, por insuficiente nivel cultural de los lectores o por su lejanía geográfica. La reproducción por partes en las páginas de los periódicos cienfuegueros de algunas de los mejores exponentes de la literatura universal, era una opción dirigida especialmente a divulgar esos valores entre quienes podían pagar 3 centavos por el ejemplar del día, o entre quienes, incluso, quienes debían pedirlo prestado para leerlo. Adicionalmente, en todas las manifestaciones de las artes, desde las artes plásticas, la música, hasta las artes escénicas, la prensa local sostuvo constantes campañas para contribuir a elevar la apreciación estética de los vecinos. Esas campañas no estaban tampoco dirigidas precisamente a las clases élites, y eran coordinadas con asociaciones sin fines de lucro como el Ateneo y la Sociedad Pro Artes y Ciencias, las que encontraron en los medios un considerable y desinteresado apoyo.

Sector de un ejemplar de enero de 1925 del diario “La Correspondencia”. Ejemplo del papel de la prensa en la divulgación de la Literatura universal: en este período se estaba reproduciendo por partes una de las novelas del escritor español Pío Baroja.

Adicionalmente las publicaciones brindaron respaldo generoso a los artistas locales, generalmente desprovistos de medios para la promoción de su trabajo en los comienzos de sus carreras artísticas o en etapas difíciles de sus vidas, patrocinio del cual se beneficiaron, por ejemplo, el cantautor «Eusebito» Delfín –como le conocían aquí cariñosamente-, la artista plástica Blanca González Simo, el pintor exiliado español José Samaniego y, quizás como ningún otro, el escultor Mateo Torriente Bécquer.

Los artistas locales contaron siempre con el apoyo de la prensa para promocionar su obra. Detalle del diario “La Correspondencia” del 16 de junio de 1938, dando a conocer los éxitos cosechados por Mateo Torriente.

Apoyo a las labores de caridad, a la beneficencia y a los proyectos de participación popular.

La prensa cienfueguera apoyó gratuitamente todas las cuestaciones populares para la caridad o beneficencia. De igual forma contribuyó a promover proyectos comunitarios organizados por asociaciones cívicas. Con independencia del credo religioso, tipo de asociación o tendencia política, los dos periódicos pusieron siempre sus páginas al servicio de la comunidad.

Dos ejemplos del apoyo de la prensa a las labores de beneficencia y proyectos comunitarios. A la izquierda uno de los artículos de una campaña desarrollada por los dos diarios de la ciudad, para reconstruir el Asilo “Anita Fernández”, que sostenía la Congregación de las Hermanas de la Caridad, después del paso del ciclón de octubre de 1935. A la derecha uno de los llamamientos a la población hechos entre los años 1956 y 1958 (el que se muestra es de mayo del primer año), para recaudar fondos con destino a la construcción de la Doble Vía de Cienfuegos.

Vulgarización de temas médicos y de higiene comunitaria.

En cuanto a la superación del nivel de la higiene comunitaria y la vulgarización de las ciencias médicas fueron constantes los esfuerzos de los periodistas y colaboradores locales -especialmente los médicos-, empeños que adquirían dimensiones titánicas durante las numerosas epidemias y desastres naturales padecidos en nuestra historia.

Práctica de la denuncia cívica y política.

En materia de denuncia cívica y política de nuestra realidad, la prensa cienfueguera –sobre todo la republicana por el impedimento de la censura colonial-, fue vehículo en general para la exposición pública de los padecimientos de nuestra República en todos los órdenes. Contrario a la apreciación generalizada entre las actuales generaciones, en los diarios y revistas locales encontraron voz los más dignos y valerosos representantes de las disímiles tendencias políticas conformadoras de la cubanidad. Un par de ejemplos ilustrativos se encontrarán, por ejemplo, en las críticas del destacado periodista palmireño Eduardo Torres Morales a la campaña pacifista internacional –y su implementación en Cuba entre el movimiento obrero-, llevada a cabo por los partidos comunistas a partir de 1939, durante las invasiones que en alianza política realizaban los gobiernos fascista alemán y soviético en países europeos; o en la valerosa denuncia del no menos importante comunicador cienfueguero Julio Velis López titulada «Sangre y Azúcar», publicada al día siguiente del vil asesinato por la espalda del líder comunista Jesús Menéndez, en la cual calificó el suceso como «crimen político».

Al día siguiente del asesinato de Jesús Menéndez (22 de enero de 1948), Julio Velis publicó en primera plana una fuerte denuncia cívica.

Todos los estratos sociales de la ciudad encontraron espacio y se vieron reflejados en la prensa local.

En los dos más grandes y duraderos diarios de Cienfuegos hallaron lugar para exponer y luchar por sus intereses prácticamente todos los grupos nucleados alrededor de ideologías, credos religiosos, razas o nacionalidades (negros y chinos) y reivindicaciones sindicales. Algunas, por su representatividad, llegaron a tener secciones especializadas en el tema, sostenidas por un columnista.

La sección “Política Villareña”, después retitulada “Opinando”, fue uno de los ejemplos más lúcidos y efectivos de denuncia cívica, escrita durante años, con una frecuencia diaria, por el periodista Nicolás Machado, conocido por “Nick Machado”. En la foto el comentario publicado el 28 de abril de 1952, criticando a Fulgencio Batista y los oficiales que lo seguían, después del golpe de estado del 10 de marzo.

De izquierda a derecha tres ejemplos para ilustrar cómo se reflejaban los intereses de los diferentes grupos sociales en la ciudad. Sección “Nuestro Mundo”, escrita por el periodista Mario Acea, donde se defendían los intereses de los negros y se denunciaban los casos de discriminación racial; sección “Fraternales”, a cargo de Ricardo Peña de Armas, para divulgar las actividades de las organizaciones fraternales; y la sección “Antena Católica”, donde bajo el pseudónimo de “Divulgator” el periodista trataba los temas relativos a la Iglesia Católica.

Hacia el futuro.

Pero definitivamente lo que identificó y definió a las publicaciones periódicas locales en el contexto nacional –de cualquiera de sus vertientes temáticas de especialización o formatos y frecuencia de impresión-, fue su vocación por la promoción de la cienfuegueridad. Cito al respecto un testimonio de 1938, aclarando que después de esa fecha esta vocación hacia el culto a la ciudad por la prensa local continuó en ascenso y profundización. Ese año, en ocasión del aniversario de «La Correspondencia», el cumanayagüense José Rafael Navarro, hijo de uno de los periodistas vinculados a dicho diario prácticamente desde su fundación escribió: «Y ha sido allí [SE REFIERE A LA PRENSA] donde se forjara amorosamente, por los artífices del pensamiento, ese bello y amplio concepto del culto a la ciudad que tiene en cada pecho cienfueguero un devoto altar donde se venera con fervor idolatra la historia y tradiciones de la ciudad más querida y mejor servida de nuestra patria».

La prensa perlasureña, por su contenido y por la difusión popular de sus ejemplares, contribuyó como ninguna otra de nuestras realidades culturales a la producción de las ideas y las representaciones de la conciencia que dieron pie en todas sus aristas a la cubanidad en nuestra comarca, y en buena medida en la provincia Las Villas. Ver nuevamente reflejados en la prensa local todos los intereses de los cienfuegueros, aligerados del lastre partidista, es un desafío para el futuro.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

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